Andalucía

Historia de España

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Pervivencias y transformaciones económicas en el siglo XIX: un desarrollo insuficiente

Reformas agrarias liberales, desamortizaciones de Mendizábal y Madoz, demografía, industrialización periférica, ferrocarril, banca y nacimiento del movimiento obrero. En la PAU cae como documento (itinerario A) o como tema de desarrollo (itinerario B).

En el examen: Documento si eliges el itinerario A, tema si eliges el B.

Unidad 11. Cambios agrarios durante el siglo XIX. Las desamortizaciones

Contexto y localización

A comienzos del siglo XIX España era un país esencialmente agrario: la gran mayoría de la población vivía en el campo y de la tierra. La agricultura del Antiguo Régimen tenía una productividad muy baja, con técnicas tradicionales (arado romano, barbecho, escaso abonado), predominio del cereal de secano y una producción orientada al autoconsumo y a mercados locales.

El gran obstáculo era la estructura de la propiedad. Buena parte de la tierra estaba amortizada o vinculada, es decir, no podía venderse ni dividirse libremente:

  • Tierras de la Iglesia (clero regular y secular), llamadas manos muertas.
  • Tierras de la nobleza, protegidas por el mayorazgo, que obligaba a transmitirlas íntegras al primogénito.
  • Bienes de propios (los ayuntamientos los arrendaban para obtener ingresos) y bienes comunales (aprovechados gratuitamente por los vecinos: pastos, leña, bellota).
  • Además, los señoríos daban a la nobleza derechos jurisdiccionales y rentas sobre los campesinos.

Los ilustrados del siglo XVIII ya lo habían denunciado: Jovellanos, en su Informe sobre la Ley Agraria (1795), defendía liberar la tierra para que circulara en el mercado y la cultivaran propietarios interesados en mejorarla. La revolución liberal (1808-1874) llevó estas ideas a la práctica con una reforma agraria liberal cuyo objetivo no era repartir la tierra, sino convertirla en una propiedad privada plena, libre y mercantil.

La reforma agraria liberal: las medidas jurídicas

La transformación se hizo en varias etapas que coinciden con los gobiernos progresistas (Cortes de Cádiz, Trienio Liberal, regencia de María Cristina, Bienio Progresista) y se frenó en los periodos absolutistas y moderados.

  1. Abolición del régimen señorial. Las Cortes de Cádiz decretaron su abolición el 6 de agosto de 1811, y la ley de 1837 la completó. Se suprimieron los señoríos jurisdiccionales (el poder de juzgar y nombrar autoridades), pero los señoríos territoriales se convirtieron en propiedad privada de los nobles cuando estos pudieron presentar títulos. En la práctica, la mayoría de los antiguos señores se quedaron con las tierras y los campesinos pasaron a ser arrendatarios o jornaleros.
  2. Desvinculación de los mayorazgos. Aprobada en el Trienio Liberal (1820), anulada por Fernando VII y restablecida en 1836. Los nobles pudieron vender sus tierras libremente; muchos las conservaron y se integraron en la nueva oligarquía terrateniente.
  3. Libertad de cercamiento de fincas, de arrendamiento y de precios, y disolución de la Mesta (1836), que acabó con los privilegios de la ganadería trashumante.
  4. Desamortización: la expropiación por el Estado de bienes amortizados y su venta en pública subasta. Fue la medida de mayor alcance.

Las desamortizaciones por etapas

EtapaFechaBienes afectadosRasgos
Godoy1798Bienes de hospitales, hospicios, cofradías y obras píasPara pagar la deuda de las guerras; precedente con permiso papal
Cortes de Cádiz y José I1808-1813Bienes de conventos suprimidos, de la Inquisición y de afrancesadosAplicación muy limitada por la guerra
Trienio Liberal1820-1823Bienes de monasterios suprimidosAnulada al volver el absolutismo (1823)
Mendizábal1836-1837Clero regular (1836) y, desde 1837, clero secularLa más conocida; desamortización eclesiástica
Espartero1841Clero secularSe aplica durante su regencia; frenada por los moderados en 1844
Madoz1855Bienes del Estado, del clero, de órdenes militares y, sobre todo, propios y comunes de los municipiosDesamortización general; la de mayor volumen de ventas

La desamortización de Mendizábal (1836-1837)

Juan Álvarez Mendizábal, ministro de Hacienda progresista durante la regencia de María Cristina, aprobó el Real Decreto de 19 de febrero de 1836, que declaraba en venta los bienes de las órdenes religiosas suprimidas, y en 1837 extendió la medida a los bienes del clero secular. Sus objetivos eran:

  • Hacendísticos: obtener recursos para reducir la enorme deuda pública y financiar la guerra contra los carlistas (Primera Guerra Carlista, 1833-1840). Los compradores podían pagar con títulos de deuda por su valor nominal, que en el mercado valían mucho menos.
  • Políticos: crear una amplia base social de propietarios comprometidos con el liberalismo y con el trono de Isabel II, porque una victoria carlista anularía sus compras.
  • Económicos: poner en cultivo tierras mal explotadas y aumentar la producción agraria.

Las tierras se agruparon en lotes grandes y se vendieron en subasta, lo que favoreció a quienes tenían dinero o títulos de deuda: nobles, burguesía urbana, comerciantes y grandes labradores. Los campesinos sin recursos no pudieron comprar. La Iglesia respondió con la ruptura de relaciones con Roma, que no se normalizaron hasta el Concordato de 1851, en el que la Santa Sede aceptó las ventas realizadas a cambio de que el Estado financiara el culto y el clero.

La desamortización de Madoz (1855)

Durante el Bienio Progresista (1854-1856), el ministro de Hacienda Pascual Madoz aprobó la Ley de Desamortización General de 1 de mayo de 1855. Afectó a bienes del Estado, del clero y de las órdenes militares, pero sobre todo a los bienes de propios y comunes de los ayuntamientos. Con interrupciones, las ventas se prolongaron durante el resto del siglo y fue la desamortización que movió mayor volumen de bienes.

El dinero se destinó a cubrir el déficit del Estado, amortizar deuda y financiar obras públicas, en especial el ferrocarril, que se impulsó con la Ley General de Ferrocarriles de 1855. Su principal perjudicado fue el campesinado pobre, que perdió los pastos, la leña y las tierras comunales que completaban su subsistencia, y los municipios, que perdieron una fuente de ingresos.

La agricultura a lo largo del siglo

  • Crecimiento extensivo. La producción aumentó, pero sobre todo porque se roturaron nuevas tierras (muchas desamortizadas), no por mejoras técnicas. Los rendimientos siguieron siendo bajos y la mecanización y los abonos químicos apenas llegaron antes de 1900.
  • Cereal y proteccionismo. El trigo castellano se protegió con aranceles que prohibían o encarecían la importación de grano extranjero, lo que mantenía precios altos para el consumidor.
  • Especialización comercial en las zonas más dinámicas: vid (con la exportación de vinos de Jerez y de Málaga), olivo en Andalucía, naranja en Valencia y productos hortofrutícolas.
  • Filoxera. Esta plaga de la vid llegó a Francia y luego a España. Se detectó en Málaga en 1878, arruinó el viñedo malagueño y se extendió por casi toda la Península en las décadas siguientes. Antes, la crisis francesa había hecho crecer las exportaciones españolas de vino.
  • Crisis agraria finisecular (desde la década de 1880). La llegada de cereal barato de Estados Unidos, Rusia o Argentina, gracias al abaratamiento del transporte por barco de vapor y ferrocarril, hundió los precios. Los terratenientes castellanos y andaluces lograron un giro proteccionista con el arancel de 1891. Muchos campesinos emigraron.

La demografía: un crecimiento lento

La población española pasó de unos 10,5 millones en el censo de 1797 a 18,6 millones en el de 1900. Es un crecimiento lento comparado con el de Europa occidental, porque España mantuvo un régimen demográfico antiguo o de transición tardía:

  • Natalidad y mortalidad muy altas, con crisis de subsistencias y epidemias de cólera (1833-1835, 1854-1855, 1865, 1885) y de fiebre amarilla.
  • Esperanza de vida baja: hacia 1900 rondaba los 35 años.
  • Éxodo rural limitado y una urbanización lenta: solo Madrid y Barcelona crecieron con fuerza, gracias a los ensanches (el de Barcelona, de Ildefons Cerdà, aprobado en 1860).
  • Emigración a América (Argentina, Cuba) a finales de siglo, sobre todo desde Galicia, Asturias y Canarias, y a Argelia desde el sudeste y Andalucía oriental.

Consecuencias de las desamortizaciones y de la reforma agraria

Positivas:

  • La tierra se convirtió en una mercancía con propiedad privada plena: base del capitalismo agrario.
  • Aumentó la superficie cultivada y la producción total.
  • El Estado obtuvo ingresos y redujo parcialmente la deuda.
  • Se consolidó una base social favorable al liberalismo y a Isabel II frente al carlismo.
  • Las ciudades ganaron espacio: muchos conventos se convirtieron en edificios públicos, cuarteles, mercados o plazas.

Negativas:

  • No hubo reforma agraria redistributiva: se reforzó la concentración de la tierra. En Andalucía, Extremadura y La Mancha se consolidó el latifundio, y en Galicia y el norte el minifundio siguió siendo un problema.
  • Surgió una nueva oligarquía terrateniente, unión de la antigua nobleza y la burguesía compradora, que invirtió en tierra en lugar de en industria y prefirió vivir de las rentas.
  • El campesinado pobre empeoró: perdió los comunales y pasó a ser jornalero con trabajo estacional y salarios de miseria.
  • Se perdió parte del patrimonio artístico y documental de conventos y monasterios, y se deforestaron montes públicos.
  • El conflicto social en el campo se agravó: ocupaciones de tierras, levantamientos como el de Loja (1861), encabezado por Rafael Pérez del Álamo, y, más tarde, el arraigo del anarquismo entre los jornaleros andaluces.

Claves para la España actual

  • Permanencia del latifundio: la estructura de la propiedad que salió de las desamortizaciones explica la gran propiedad del sur peninsular y el peso histórico del jornalero en Andalucía y Extremadura. La cuestión agraria reaparecerá con la reforma agraria de la Segunda República (1932) y, en democracia, con políticas como el subsidio agrario y el PER.
  • Cambio decisivo: la reforma liberal creó la propiedad privada plena y el mercado de la tierra, que siguen siendo la base del régimen jurídico actual de la propiedad.
  • Relación Iglesia-Estado: el Concordato de 1851 fijó el compromiso estatal de sostener económicamente a la Iglesia, un precedente de la financiación que se ha mantenido, con otras fórmulas, hasta hoy.
  • Patrimonio y espacio urbano: muchos edificios públicos actuales (museos, institutos, cuarteles, mercados) ocupan antiguos conventos desamortizados, y el Museo del Prado recibió parte de las obras procedentes de ellos.
  • Despoblación rural y emigración: el éxodo del campo y la emigración, iniciados en el siglo XIX, anticipan los grandes movimientos migratorios del siglo XX y la actual España vaciada.
  • Desarrollo insuficiente: una agricultura poco productiva, con un campesinado pobre y sin capacidad de compra, limitó el mercado interior y frenó la industrialización. Es una de las claves del retraso económico de España respecto a Europa occidental.

Unidad 12. La transición al capitalismo en el siglo XIX: industrialización y movimiento obrero

Contexto y localización

En el siglo XIX Europa occidental vivió la Revolución Industrial, iniciada en Gran Bretaña a finales del XVIII. España intentó seguir ese camino, pero su industrialización fue tardía, lenta, incompleta y periférica: se concentró en Cataluña (textil) y en el País Vasco (siderurgia), con focos secundarios en Asturias, Andalucía y Madrid, mientras el interior siguió siendo agrario.

La transición al capitalismo se apoyó en las reformas jurídicas del Estado liberal: propiedad privada plena (desamortizaciones), libertad de industria y comercio, supresión de los gremios (1813, definitivamente en 1834-1836), unificación del mercado interior (supresión de aduanas interiores y de peajes), reforma de la Hacienda (Mon-Santillán, 1845) y nueva legislación de bancos, ferrocarriles y minas.

Causas del atraso industrial

  • Agricultura atrasada: no liberó mano de obra ni capitales en cantidad suficiente, y un campesinado pobre formaba un mercado interior muy débil.
  • Escasez de capitales: el ahorro nacional se invirtió en la compra de tierras desamortizadas y en deuda pública, más seguras que la industria.
  • Pérdida de las colonias americanas (1810-1824), que redujo mercados y la llegada de metales preciosos.
  • Carencia de materias primas y energía: el carbón asturiano era escaso, de baja calidad y caro de extraer.
  • Mal sistema de transportes, por un relieve accidentado y la ausencia de ríos navegables.
  • Dependencia del capital y la tecnología extranjeros (sobre todo franceses, británicos y belgas), que se orientaron a sectores rentables para ellos, como el ferrocarril y la minería.
  • Inestabilidad política (guerras carlistas, pronunciamientos) y analfabetismo muy elevado, que en 1900 afectaba a más de la mitad de la población.

La industria textil catalana

Fue el sector pionero. Cataluña contaba con una tradición manufacturera del siglo XVIII (las indianas de algodón), con una burguesía emprendedora y con capitales procedentes del comercio colonial.

  • 1832: la fábrica Bonaplata de Barcelona introduce la primera máquina de vapor; fue incendiada en 1835 en un episodio de ludismo.
  • 1847: se funda La España Industrial, gran empresa algodonera.
  • Mecanización progresiva: telares mecánicos y selfactinas de hilar.
  • Ante la falta de carbón, muchas fábricas se instalaron junto a los ríos (Llobregat, Ter), dando lugar a las colonias industriales.
  • Su mercado era el interior y las Antillas (Cuba y Puerto Rico), por lo que la burguesía catalana exigió aranceles proteccionistas. La pérdida de las colonias en 1898 fue un duro golpe para el sector.

Minería y siderurgia

Minería. España tenía grandes reservas de plomo (Linares-La Carolina, Sierra de Gádor), cobre y piritas (Huelva), mercurio (Almadén), hierro (Vizcaya), cinc y carbón. La necesidad de dinero de la Hacienda llevó a la Ley de Bases sobre Minas de 1868, que facilitó las concesiones a empresas privadas, sobre todo extranjeras. En 1873 el Estado vendió las minas de Riotinto a un consorcio británico, la Rio Tinto Company. El mineral se exportaba casi sin transformar, de modo que los beneficios salieron del país: España actuó como una economía semicolonial proveedora de materias primas.

Siderurgia: se desarrolló en tres etapas sucesivas.

  1. Andalucía (décadas de 1830-1860): altos hornos de Marbella (La Concepción, de Manuel Agustín Heredia) y de El Pedroso (Sevilla). Usaban carbón vegetal, caro y escaso, y no pudieron competir cuando llegó el coque.
  2. Asturias (décadas de 1860-1870): aprovechó el carbón de la región (Mieres, La Felguera), aunque su calidad era baja.
  3. Vizcaya (desde la década de 1880): el hierro vizcaíno, apto para el convertidor Bessemer, se exportaba a Gran Bretaña y los barcos volvían cargados de coque galés más barato que el asturiano. Así se acumularon capitales y nacieron grandes empresas que en 1902 se fusionaron en Altos Hornos de Vizcaya. Junto a ellas surgieron la banca vasca (Banco de Bilbao, 1857; Banco de Vizcaya, 1901) y la construcción naval.

El ferrocarril

  • Primeras líneas: Barcelona-Mataró (1848) y Madrid-Aranjuez (1851). En Andalucía, la primera fue Jerez-El Puerto de Santa María-Trocadero (1854), para sacar el vino de Jerez hacia el puerto.
  • Ley General de Ferrocarriles (1855), del Bienio Progresista: concedía subvenciones estatales, garantizaba beneficios y permitía importar el material sin aranceles. Atrajo capital extranjero, sobre todo francés (las compañías del Norte, de los Pereire, y MZA, de los Rothschild).
  • La red se diseñó radial, con centro en Madrid, y con un ancho de vía mayor que el europeo, que dificultó las conexiones con Francia.
  • Entre 1855 y 1866 se construyó a gran ritmo. En 1866 la baja rentabilidad de las líneas provocó una grave crisis financiera, que contribuyó a la crisis del reinado de Isabel II.
  • Balance: integró el mercado nacional, abarató el transporte y ayudó a la exportación agraria y minera, pero la importación libre de material no estimuló la siderurgia española, que perdió una gran oportunidad de crecer.

Banca, moneda y comercio

  • Banco de San Fernando (1829), que en 1856 pasó a llamarse Banco de España; la Ley de Bancos de Emisión y Sociedades de Crédito (1856) multiplicó las entidades. En 1874 el Banco de España obtuvo el monopolio de emisión de billetes.
  • Peseta: implantada en 1868 por el ministro Laureano Figuerola como moneda nacional.
  • Política comercial: alternancia entre librecambismo (Arancel Figuerola, 1869, durante el Sexenio Democrático) y proteccionismo, que se impuso con el arancel de 1891. Lo exigían los textiles catalanes, los siderúrgicos vascos y los cerealistas castellanos.

Del trabajador industrial al movimiento obrero

La industrialización creó el proletariado, sometido a jornadas de 12 a 14 horas, salarios bajos, trabajo infantil y femenino peor pagado, viviendas insalubres y ausencia de protección ante accidentes, enfermedad o vejez. Así nació la cuestión social.

Primeras etapas (1830-1868):

  • Ludismo: destrucción de máquinas, como el incendio de Bonaplata (1835).
  • Asociación de Tejedores de Barcelona (1840), primera sociedad obrera de resistencia, de carácter mutualista.
  • Huelga general de 1855 en Barcelona durante el Bienio Progresista, primera huelga general de España, que reclamaba el derecho de asociación.
  • En el campo andaluz, levantamientos campesinos como el de Loja (1861).

El Sexenio Democrático (1868-1874): con la libertad de asociación llegó la Asociación Internacional de Trabajadores (AIT). Giuseppe Fanelli, enviado de Bakunin, difundió el anarquismo en 1868, y Paul Lafargue, yerno de Marx, el marxismo en 1871. En 1870 se celebró en Barcelona el congreso que creó la Federación Regional Española (FRE) de la AIT, de mayoría anarquista. Tras los episodios cantonales y la insurrección de Alcoy (1873), la Internacional fue disuelta en 1874.

La Restauración (1874-1902): dos corrientes principales.

AnarquismoSocialismo marxista
IdeasAbolición del Estado, de la propiedad privada y de la religión; rechazo de la políticaLucha de clases, conquista del poder político por el proletariado
TácticaAcción directa, huelga general; una minoría, terrorismo (propaganda por el hecho)Participación en elecciones; huelgas organizadas
OrganizacionesFTRE (1881); más tarde Solidaridad Obrera (1907) y CNT (1910)PSOE (1879), fundado por Pablo Iglesias en Madrid; sindicato UGT (1888), en Barcelona
ImplantaciónCataluña y Andalucía (jornaleros)Madrid, País Vasco y Asturias
  • En Andalucía, la represión de la Mano Negra (1882-1883), supuesta sociedad secreta anarquista acusada de crímenes en la campiña de Jerez, y el asalto campesino a Jerez (1892) mostraron la tensión en el campo.
  • Terrorismo anarquista: bomba del Liceo de Barcelona (1893), atentado de la calle Cambios Nuevos (1896), procesos de Montjuïc y asesinato de Cánovas del Castillo (1897).
  • La Ley de Asociaciones (1887) permitió legalizar las organizaciones obreras; desde 1890 se celebra el Primero de Mayo.
  • Respuestas al problema: el catolicismo social (encíclica Rerum Novarum, 1891; Círculos Católicos Obreros del padre Antonio Vicent), la Comisión de Reformas Sociales (1883) y las primeras leyes laborales de 1900 (accidentes de trabajo y trabajo de mujeres y niños).

Balance: un desarrollo insuficiente

A finales del siglo XIX España seguía siendo un país agrario, con una industria concentrada en pocas regiones, muy protegida y poco competitiva. El crecimiento fue real, pero menor que el de Gran Bretaña, Francia o Alemania, y se apoyó en buena medida en el capital extranjero y en la exportación de materias primas. El Desastre del 98 y la repatriación de capitales coloniales darían un nuevo impulso a la economía a comienzos del siglo XX.

Claves para la España actual

  • Desequilibrios territoriales: la industrialización periférica creó la diferencia entre un litoral industrial (Cataluña, País Vasco) y un interior agrario, y explica en parte los flujos migratorios internos del siglo XX y las diferencias de renta entre comunidades autónomas.
  • Andalucía, de pionera a rezagada: la siderurgia malagueña y la minería onubense y jienense no generaron un desarrollo industrial sostenido. Es una de las raíces históricas del menor peso industrial de Andalucía.
  • Infraestructuras radiales: el diseño radial del ferrocarril de 1855, con centro en Madrid, sigue presente en la red de carreteras y en la alta velocidad. El ancho de vía ibérico solo empezó a corregirse con el AVE (1992).
  • Proteccionismo y apertura: el debate entre proteccionismo y librecambismo atraviesa la historia económica española hasta la apertura de los años 60, la entrada en la Comunidad Económica Europea (1986) y el mercado único.
  • Instituciones económicas: la peseta fue la moneda española hasta el euro (2002), y el Banco de España sigue siendo hoy la institución central del sistema financiero.
  • Movimiento obrero y derechos laborales: el PSOE y la UGT nacieron en el siglo XIX y continúan existiendo; la CNT procede de la tradición anarquista. Las reivindicaciones de entonces (jornada de ocho horas, seguros sociales, prohibición del trabajo infantil, derecho de huelga y asociación) son hoy derechos reconocidos en la Constitución de 1978 y en el Estatuto de los Trabajadores.

Documentos probables (tipo PAU)

Decreto de desamortización de Mendizábal (19 de febrero de 1836)

Tipo de documento: texto histórico-jurídico de carácter oficial. Es la exposición de motivos que el ministro Juan Álvarez Mendizábal dirigió a la reina gobernadora María Cristina para justificar el Real Decreto de 19 de febrero de 1836, publicado en la Gaceta de Madrid. Su destinatario es la regente, pero su finalidad es pública.

«Señora: vender la masa de bienes que han venido a ser propiedad de la nación no es tan solo cumplir una promesa solemne y dar una garantía positiva a la deuda nacional por medio de una amortización exactamente igual al producto de las ventas; es abrir una fuente abundantísima de felicidad pública; vivificar una riqueza muerta; desobstruir los canales de la industria y de la circulación; apegar al país por el amor natural y vehemente a todo lo propio [...]».

El artículo 1.º del decreto declaraba en venta todos los bienes raíces que habían pertenecido a las comunidades y corporaciones religiosas extinguidas y los demás adjudicados a la nación.

a) Ideas principales:

  • La idea central es la justificación de la venta de los bienes del clero regular que, tras la supresión de las órdenes religiosas, habían pasado a ser propiedad de la nación.
  • Objetivo hacendístico: dar garantía a la deuda nacional, amortizándola con lo obtenido en las ventas.
  • Objetivo económico: «vivificar una riqueza muerta», es decir, poner en circulación tierras amortizadas y mal explotadas para estimular la agricultura, la industria y el comercio.
  • Objetivo político y social: «apegar al país», es decir, crear propietarios que, por interés, se vinculen al régimen liberal y al trono de Isabel II.
  • El decreto pone en venta en pública subasta los bienes de las comunidades religiosas extinguidas.

b) Contexto histórico e importancia:

El documento se sitúa en la regencia de María Cristina (1833-1840), durante la Primera Guerra Carlista. Los liberales necesitaban dinero para pagar el ejército y reducir una deuda enorme, y apoyos sociales frente a los carlistas, defensores del absolutismo y de la Iglesia. Mendizábal, progresista, había suprimido antes la mayoría de los conventos, y en 1837 la desamortización se extendió a los bienes del clero secular.

Es una pieza central de la reforma agraria liberal, junto con la abolición de los señoríos y de los mayorazgos. Sus resultados fueron ambiguos: el Estado obtuvo recursos y se ganó a nobles y burgueses compradores para la causa liberal, pero la venta en grandes lotes y el pago con deuda impidieron que los campesinos accedieran a la tierra. Se reforzó la gran propiedad, sobre todo el latifundio andaluz, y se rompieron las relaciones con la Iglesia hasta el Concordato de 1851. Para comprender la España actual, explica el origen de la propiedad privada plena, de la concentración de la tierra en el sur y de la cuestión agraria que marcó los siglos XIX y XX.

Cuadro de datos: evolución de la red ferroviaria española (1870-1900)

Tipo de documento: cuadro estadístico de carácter económico, con fuente historiográfica. Muestra los kilómetros de vía férrea en explotación en España.

AñoKilómetros en explotación
1870En torno a 5.300
1880En torno a 7.100
1890En torno a 9.100
1900En torno a 11.000

Fuente: cifras redondeadas a partir de la historiografía sobre el ferrocarril español (véase Miguel Artola, dir., Los ferrocarriles en España, 1844-1943, vol. II: Economía y ferrocarriles, Madrid, Servicio de Estudios del Banco de España, 1978).

a) Contenidos principales:

  • El cuadro refleja un crecimiento continuo de la red ferroviaria, que se duplica en treinta años: de algo más de 5.000 km en 1870 a unos 11.000 km en 1900.
  • En 1870 ya existía una red considerable, lo que indica que la primera gran etapa de construcción (1855-1866) había sido muy rápida, pues en 1855 apenas se superaban unos cientos de kilómetros.
  • El ritmo de crecimiento es casi constante en las décadas de 1870, 1880 y 1890 (unos 1.800-2.000 km por década), menor que el de la fiebre constructora de 1855-1866, y corresponde a la terminación de las grandes líneas y a la construcción de enlaces y ramales.

b) Contexto histórico e importancia:

La red ferroviaria nació con la línea Barcelona-Mataró (1848), pero su impulso decisivo fue la Ley General de Ferrocarriles de 1855, del Bienio Progresista, financiada en parte con la desamortización de Madoz. La ley atrajo capital extranjero, principalmente francés, con subvenciones y con la libre importación de material. La crisis de 1866 frenó las obras, que se reanudaron durante la Restauración, el periodo que recoge el cuadro.

Su importancia es doble. Por un lado, el ferrocarril integró el mercado nacional, abarató el transporte de personas y mercancías y facilitó la exportación de vino, aceite y minerales (en Andalucía, líneas como la de Córdoba a Málaga o las mineras de Huelva). Por otro, muestra los límites del modelo: una red radial, con un ancho de vía distinto del europeo, construida con material importado que no impulsó la siderurgia nacional, y con compañías en manos de capital extranjero. Es un buen ejemplo del desarrollo insuficiente del siglo XIX y su trazado radial pervive en las infraestructuras actuales.

Esquema rápido para el examen

Unidad 11. Cambios agrarios y desamortizaciones

  • Punto de partida: agricultura atrasada y tierra amortizada (Iglesia, mayorazgos, propios y comunales) y señoríos. Jovellanos, Informe sobre la Ley Agraria (1795).
  • Reforma agraria liberal: abolición de señoríos (1811, 1837), desvinculación de mayorazgos (1820, 1836), disolución de la Mesta (1836) y desamortizaciones.
  • Etapas: Godoy (1798), Cortes de Cádiz y Trienio, Mendizábal (1836-1837, eclesiástica), Espartero (1841), Madoz (1855, general, sobre todo bienes municipales).
  • Objetivos: reducir la deuda, financiar la guerra carlista y el ferrocarril, crear propietarios liberales, aumentar la producción.
  • Venta en subasta, grandes lotes, pago con títulos de deuda: compran nobles y burgueses; los campesinos no acceden a la tierra.
  • Consecuencias: propiedad privada plena, más superficie cultivada, latifundio andaluz reforzado, jornaleros, pérdida de comunales, ruptura con la Iglesia hasta el Concordato de 1851, pérdida de patrimonio.
  • Agricultura: crecimiento extensivo, proteccionismo cerealista, vid y olivo, filoxera (Málaga, 1878), crisis finisecular y arancel de 1891.
  • Demografía: de 10,5 a 18,6 millones (1797-1900), régimen antiguo, cólera, emigración; claves actuales: latifundio, cuestión agraria, despoblación.

Unidad 12. Industrialización y movimiento obrero

  • Industrialización tardía, lenta y periférica; causas: agricultura atrasada, mercado débil, falta de capital y carbón, dependencia exterior.
  • Textil catalán: Bonaplata (1832), La España Industrial (1847), colonias industriales, mercado interior y antillano, proteccionismo.
  • Minería: Ley de Minas (1868), Riotinto vendido en 1873, exportación de minerales y capital extranjero.
  • Siderurgia: Andalucía (Marbella, Heredia) → Asturias → Vizcaya (hierro-coque, Altos Hornos de Vizcaya, 1902).
  • Ferrocarril: Barcelona-Mataró (1848), Ley de 1855, red radial, ancho distinto, capital francés, crisis de 1866.
  • Banca y moneda: Banco de España (1856), monopolio de emisión (1874), peseta (1868); arancel Figuerola (1869) frente a proteccionismo (1891).
  • Movimiento obrero: ludismo, Asociación de Tejedores (1840), huelga de 1855, AIT y FRE (1870), anarquismo (Andalucía y Cataluña; Mano Negra) frente a socialismo (PSOE 1879, UGT 1888).
  • Claves actuales: desequilibrios territoriales, infraestructuras radiales, PSOE y UGT, derechos laborales en la Constitución de 1978.

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