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El sistema político de la Restauración, la sociedad de clases y el catalanismo
Puede caer en cualquiera de los cuatro ejercicios: fuentes, texto en la piel de un personaje, tema del glosario y test. En 2026 salió en el ejercicio 2 (una joven que entra a servir en una casa burguesa de Barcelona) y en el ejercicio 3 (comparar el sistema de la Restauración con el de la Transición).
En el examen: Orientativo: puede salir en cualquiera de los cuatro ejercicios. En 2026: Restauración, conflictividad social 1917-1923 y golpe de 1923.
Cómo se pregunta en Cataluña. No hay preguntas fijas por bloque: cualquier etapa puede salir en las fuentes, en el texto con cinco términos, en el tema o en el test. Este bloque alimenta sobre todo cinco ejes del glosario oficial: liberalismo y democracia (clientelismo y corrupción), cambio económico y social, revolución y revolucionarios, Iglesia y poder y centralismo, catalanismo y autogobierno. También aporta el punto de partida del eje sobre el papel de la mujer. Estudia cada apartado pensando en qué cambia y qué se mantiene después.
El sistema político de la Restauración (1875-1902)
Contexto
Tras el fracaso del Sexenio Democrático (1868-1874), con la Primera República hundida por la guerra carlista, la insurrección cantonal y la guerra de Cuba, las clases propietarias querían orden. Antonio Cánovas del Castillo preparó la vuelta de los Borbones con el Manifiesto de Sandhurst (1 de diciembre de 1874), en el que el príncipe Alfonso se presentaba como rey católico, liberal y constitucional. Pero el regreso se precipitó con el pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto (29 de diciembre de 1874). Alfonso XII reinó hasta su muerte en 1885; le siguió la regencia de María Cristina de Habsburgo (1885-1902) y después el reinado de Alfonso XIII (1902-1931).
La Constitución de 1876
Fue la constitución más duradera de la historia de España (hasta 1923, cuando la suspendió Primo de Rivera). Era conservadora y deliberadamente ambigua, para que pudieran gobernar con ella tanto los conservadores como los liberales:
- Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes. El rey tenía amplios poderes: nombraba y cesaba al Gobierno, convocaba y disolvía las Cortes y tenía derecho de veto.
- Cortes bicamerales: un Congreso elegido y un Senado formado por senadores por derecho propio (grandes de España, altos cargos de la Iglesia y del Ejército), vitalicios nombrados por la Corona y electivos por las corporaciones y los mayores contribuyentes.
- Confesionalidad del Estado (artículo 11): la religión católica era la oficial y el Estado mantenía el culto y el clero; se toleraban otras creencias en privado, pero no sus manifestaciones públicas.
- Derechos reconocidos (expresión, reunión, asociación), pero remitidos a leyes posteriores que en la práctica los limitaron.
- Sufragio no fijado en la Constitución: la ley electoral de 1878 estableció el sufragio censitario (votaba en torno al 5 % de la población) y Sagasta aprobó en 1890 el sufragio universal masculino para los varones mayores de 25 años.
- Centralismo: se suprimieron los fueros vascos (1876), aunque se mantuvieron los conciertos económicos a partir de 1878.
El turno de partidos y el caciquismo
Cánovas quería acabar con los pronunciamientos y con la exclusión del adversario. Para ello montó un sistema de bipartidismo con dos partidos dinásticos que se alternaban pacíficamente en el poder, el turno pacífico:
- Partido Conservador, dirigido por Cánovas: orden, propiedad, defensa de la Iglesia y sufragio restringido.
- Partido Liberal, dirigido por Práxedes Mateo Sagasta: algo más reformista. En su "parlamento largo" (1885-1890) aprobó la Ley de Asociaciones (1887), que permitió legalizar los sindicatos, el Código Civil (1889) y el sufragio universal masculino (1890).
- El Pacto de El Pardo (1885), a la muerte de Alfonso XII, garantizó el turno durante la regencia.
El turno funcionaba al revés que en una democracia: primero el rey nombraba un nuevo Gobierno y después este "fabricaba" unas elecciones que le dieran mayoría. El ministro de la Gobernación pactaba el encasillado (la lista de candidatos que debían ganar en cada distrito), y los gobernadores civiles y los caciques locales se encargaban de cumplirlo. El caciquismo era la red de influencia de los notables locales (propietarios, abogados, prestamistas) que controlaban el voto a cambio de favores o con amenazas. Cuando no bastaba, se recurría al pucherazo: manipular actas, votar en nombre de muertos ("Lázaros"), comprar votos o impedir votar a los opositores. El resultado fue un liberalismo oligárquico: había Constitución, elecciones y Parlamento, pero no democracia, porque la voluntad popular no decidía quién gobernaba. Joaquín Costa lo denunció en Oligarquía y caciquismo (1901).
El caciquismo era más fuerte en el mundo rural. En ciudades como Barcelona, con más clases medias y obreros organizados, el voto era más libre: por eso allí triunfaron desde 1901 fuerzas ajenas al turno, como la Lliga Regionalista y el republicanismo de Alejandro Lerroux.
Las fuerzas excluidas del sistema
- Carlismo: derrotado en la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), se dividió y en 1888 surgió el integrismo de Ramón Nocedal, ultracatólico.
- Republicanismo: dividido entre los posibilistas de Castelar, los federales de Francesc Pi i Margall, los progresistas de Ruiz Zorrilla y los centralistas de Salmerón. En Barcelona, a partir de 1901, el Partido Radical de Lerroux (fundado en 1908) captó voto obrero con un discurso populista y anticlerical.
- Movimiento obrero: anarquistas y socialistas (ver más abajo).
- Regionalismos y nacionalismos periféricos: el catalanismo, el nacionalismo vasco de Sabino Arana (PNV, 1895) y el regionalismo gallego.
Iglesia y poder en la Restauración
La Restauración selló una alianza entre el trono y el altar. La Iglesia recuperó influencia en la enseñanza (colegios religiosos de las clases medias y altas), la beneficencia y la vida social, y las órdenes religiosas crecieron mucho, en parte por la llegada de religiosos expulsados de Francia. Frente a ese clericalismo creció un anticlericalismo popular, alimentado por el republicanismo, el anarquismo y el lerrouxismo, que veía a la Iglesia como aliada de los ricos. Los liberales intentaron limitar las órdenes religiosas: la Ley del Candado de Canalejas (1910) prohibió durante dos años establecer nuevas congregaciones. El conflicto estallaría con violencia en la Semana Trágica de 1909 (bloque 2).
La crisis de 1898
La guerra de Cuba (1895-1898), iniciada con el Grito de Baire (febrero de 1895), y la insurrección de Filipinas (1896) se complicaron con la intervención de Estados Unidos tras la explosión del acorazado Maine en La Habana (febrero de 1898). Las derrotas navales de Cavite y Santiago de Cuba obligaron a firmar el Tratado de París (10 de diciembre de 1898): España perdió Cuba, Puerto Rico, Filipinas y Guam. En 1899 vendió a Alemania las Carolinas, las Marianas y las Palaos.
Las consecuencias fueron más morales que económicas: una crisis de la identidad nacional española, el regeneracionismo (Costa: "escuela y despensa"), el pesimismo de la Generación del 98, el desprestigio del Ejército y de los políticos del turno y el impulso de los nacionalismos periféricos. En Cataluña, la burguesía industrial perdió el mercado colonial protegido y dejó de confiar en los partidos dinásticos. Por otra parte, la repatriación de capitales de las colonias favoreció la banca y la industria.
Industrialización y cambio económico en Cataluña y en España
Cataluña, "la fábrica de España"
Cataluña fue, con el País Vasco, el gran foco industrial del país. Su motor era la industria textil algodonera, que vendía sobre todo en el mercado español y en las colonias, protegida por aranceles. La primera fábrica movida por vapor fue la de Bonaplata en Barcelona (1832), y a mediados de siglo se crearon grandes empresas como La España Industrial (1847). Barcelona y su entorno (Sabadell, Terrassa, Mataró, Igualada, Manresa) concentraban fábricas de hilados y tejidos.
El problema era la energía: el carbón era escaso, caro y de mala calidad, y había que importarlo de Asturias o de Gran Bretaña. Por eso, desde la década de 1870, muchos industriales trasladaron las fábricas a la orilla de los ríos (Llobregat, Ter, Cardener) para aprovechar la fuerza hidráulica: es el llamado "retorno al agua". Así nacieron las colonias industriales, pueblos-fábrica donde el empresario construía viviendas, escuela, iglesia y economato y controlaba la vida de los obreros, lejos de los sindicatos de Barcelona. Un ejemplo es la Colonia Güell (Santa Coloma de Cervelló).
La segunda revolución industrial
A finales del siglo XIX llegaron las nuevas fuentes de energía y sectores de la segunda revolución industrial: la electricidad, el petróleo, la química y la siderurgia moderna. En Cataluña se desarrollaron la industria eléctrica (la Barcelona Traction, conocida como La Canadenca, de 1911, que construyó centrales hidroeléctricas en el Pirineo), la química, la metalúrgica y, más tarde, la del automóvil (Hispano-Suiza, 1904). En el País Vasco la siderurgia de Vizcaya (Altos Hornos de Vizcaya, 1902) y la banca; en Asturias, el carbón. La Exposición Universal de Barcelona (1888) mostró al mundo la potencia de la ciudad, que creció fuera de las murallas con el Ensanche de Ildefons Cerdà.
Diferencias con el resto de España
España seguía siendo un país mayoritariamente agrario (en torno a dos tercios de la población activa trabajaba en el campo hacia 1900), con baja productividad y grandes desequilibrios regionales. Cataluña tenía una población activa mucho más industrial y urbana, una burguesía emprendedora y una economía orientada al mercado. Ese contraste explica muchos conflictos del periodo: el proteccionismo que defendían los industriales catalanes (Fomento del Trabajo Nacional, 1889) frente al librecambio que preferían otros sectores, y la sensación de la burguesía catalana de que un Estado centralista y agrario no entendía sus intereses.
En el campo catalán, la filoxera destruyó buena parte de las viñas desde 1879 y agravó el conflicto de los rabassaires, campesinos que cultivaban viñas ajenas con contratos de rabassa morta, que duraban mientras vivieran las cepas.
La sociedad de clases
La Restauración consolidó una sociedad de clases, basada en la riqueza y no en el nacimiento como el Antiguo Régimen:
- Oligarquía: la vieja aristocracia terrateniente se fusionó con la alta burguesía de los negocios (banca, industria, ferrocarriles). En Barcelona, las grandes familias industriales (Güell, Comillas) se relacionaban con la Corte y recibían títulos nobiliarios.
- Burguesía y clases medias: comerciantes, fabricantes medianos, profesionales liberales, funcionarios y empleados. Eran la base social del catalanismo y del republicanismo.
- Proletariado: los obreros industriales, con jornadas de 11 o 12 horas, salarios bajos, trabajo de mujeres y niños, viviendas insalubres en barrios obreros y ninguna protección frente a los accidentes, la enfermedad o la vejez.
- Campesinado: jornaleros, arrendatarios y pequeños propietarios, la mayoría de la población española.
- Servicio doméstico: miles de jóvenes, muchas de ellas llegadas del campo, trabajaban como criadas internas en casas burguesas, con jornadas sin límite, salario escaso y fuerte dependencia de los señores.
El movimiento obrero: anarquismo y socialismo
Dos teorías revolucionarias
- Anarquismo (Bakunin): rechazaba el Estado, la propiedad privada, la Iglesia y la participación en política. La revolución debía destruir el Estado mediante la acción directa y la huelga general. Arraigó en Cataluña y en el campo andaluz. En 1881 se fundó en Barcelona la Federación de Trabajadores de la Región Española (FTRE).
- Socialismo marxista (Marx): defendía tomar el Estado mediante la acción política y sindical para construir una sociedad sin clases. Pablo Iglesias fundó el PSOE (1879) y en 1888 nació en Barcelona la UGT, aunque su fuerza principal estuvo en Madrid, Vizcaya y Asturias.
La diferencia de fondo es una pregunta clave del glosario: hacer la revolución tomando el Estado o destruyéndolo. También se distinguían los sindicatos de oficio (que agrupaban a los trabajadores de un mismo oficio) de los posteriores sindicatos de industria o sindicatos únicos (todos los trabajadores de un sector), que la CNT adoptaría en 1918.
Terrorismo anarquista y represión
Una minoría anarquista practicó la "propaganda por el hecho". Barcelona sufrió atentados muy graves: la bomba contra el general Martínez Campos (1893), la del teatro del Liceo (noviembre de 1893, una veintena de muertos) y la de la procesión del Corpus en la calle Canvis Nous (1896). La respuesta fue una represión indiscriminada: leyes antiterroristas, detenciones masivas, torturas en el castillo de Montjuïc y ejecuciones (proceso de Montjuïc, 1896-1897), que provocaron protestas internacionales. En 1897 un anarquista italiano asesinó a Cánovas.
Las primeras leyes sociales
España fue un modelo tardío en la legislación social. Los primeros pasos fueron la Comisión de Reformas Sociales (1883), para estudiar la situación obrera; la Ley de Asociaciones (1887), que permitió la legalización de los sindicatos; la Ley de Accidentes de Trabajo y la ley sobre el trabajo de mujeres y niños (ambas de 1900, impulsadas por Eduardo Dato); el Instituto de Reformas Sociales (1903), el descanso dominical (1904) y el Instituto Nacional de Previsión (1908), que gestionaría los primeros seguros sociales, como el retiro obrero (1919).
El papel de la mujer en la sociedad de la Restauración
La burguesía difundió la ideología de la domesticidad: la mujer ideal era el "ángel del hogar", esposa y madre dedicada a la casa y a la educación cristiana de los hijos, mientras el hombre era "el que gana el pan". El modelo de la "perfecta casada" (expresión tomada de fray Luis de León) se enseñaba en la escuela y desde el púlpito. El Código Civil de 1889 consagró la subordinación legal: la esposa debía obedecer al marido y necesitaba la licencia marital para trabajar, comerciar o disponer de sus bienes.
La realidad de las mujeres de clase trabajadora era otra: trabajaban en las fábricas textiles (en Cataluña eran la mayoría de la mano de obra del algodón), con salarios muy inferiores a los masculinos; en el servicio doméstico; como costureras a domicilio, lavanderas o en el campo. Soportaban la doble jornada (fábrica y casa). Algunas participaron en huelgas, en sociedades obreras y en el republicanismo, y voces como Concepción Arenal o Emilia Pardo Bazán reclamaron la educación de la mujer.
Los orígenes del catalanismo político (1833-1901)
De la Renaixença al catalanismo político
- Renaixença: movimiento cultural de recuperación del catalán como lengua literaria. Se suele datar en la Oda a la Pàtria de Bonaventura Carles Aribau (1833) y se consolidó con los Jocs Florals restaurados en 1859. Autores como Jacint Verdaguer y Àngel Guimerà.
- Federalismo republicano: en el Sexenio, el federalismo de Pi i Margall fue la primera propuesta política de autogobierno con apoyo popular en Cataluña.
- Valentí Almirall, procedente del federalismo, creó el Centre Català (1882), impulsó el Memorial de Greuges (1885), entregado a Alfonso XII en defensa del derecho civil catalán y del proteccionismo, y escribió Lo Catalanisme (1886). Representa la corriente progresista, republicana y federal.
- La corriente conservadora y católica se expresó en la Lliga de Catalunya (1887), la Unió Catalanista (1891) y el pensamiento del obispo Josep Torras i Bages (La tradició catalana, 1892).
Estas son las "dos almas" del catalanismo que recoge el glosario: una republicana, federal y liberal, y otra conservadora y católica. Ambas convivirán y competirán durante todo el siglo XX.
Las Bases de Manresa (1892)
Aprobadas por la Unió Catalanista en Manresa (marzo de 1892), con Enric Prat de la Riba como secretario, fueron el primer programa político del catalanismo. Pedían un poder regional catalán con Corts propias elegidas por sufragio corporativo (por cabezas de familia agrupados por profesiones), el catalán como única lengua oficial en Cataluña, que los cargos públicos fueran ocupados por catalanes, el mantenimiento del derecho civil catalán y una contribución de Cataluña a los gastos del poder central. Eran un proyecto tradicionalista, antiliberal en lo electoral, pero muy influyente.
El impacto del 98 y el nacimiento de la Lliga
El Desastre de 1898 convenció a la burguesía catalana de que el sistema de la Restauración no servía a sus intereses. Primero apoyó el Gobierno de Silvela y del general Polavieja, que prometía un concierto económico para Cataluña; al no cumplirse, los comerciantes de Barcelona protagonizaron el Tancament de caixes (1899), negándose a pagar los nuevos impuestos del ministro Villaverde. En 1901 nació la Lliga Regionalista, dirigida por Prat de la Riba y Francesc Cambó, que ese mismo año ganó las elecciones generales en Barcelona y rompió el turno dinástico en la ciudad. El catalanismo pasaba de ser un movimiento cultural a convertirse en una fuerza política de masas.
Cambios y continuidades
- Cambia: se pasa de las guerras civiles y los pronunciamientos del siglo XIX a una estabilidad política basada en el turno; surge el catalanismo como fuerza política; nace el movimiento obrero organizado.
- Se mantiene: el poder de una oligarquía, la falta de democracia real, la confesionalidad del Estado, el centralismo y la desigualdad legal de la mujer.
Conceptos y definiciones
- Turno pacífico: alternancia en el poder de los partidos Conservador y Liberal durante la Restauración, pactada entre sus líderes y garantizada por el fraude electoral, que excluía a las demás fuerzas políticas.
- Caciquismo: sistema de control del voto por notables locales (caciques) que, mediante favores, presiones o amenazas, aseguraban el resultado electoral pactado por el Gobierno. Fue la base del sistema de la Restauración, sobre todo en el mundo rural.
- Encasillado: lista de candidatos que el ministro de la Gobernación asignaba a cada distrito antes de las elecciones para garantizar la mayoría del Gobierno y un número de escaños a la oposición dinástica.
- Pucherazo: manipulación directa de las elecciones (alteración de actas, compra de votos, voto de difuntos) para asegurar el resultado previsto.
- Regeneracionismo: corriente intelectual y política que, tras 1898, reclamó reformar el país, acabar con el caciquismo y modernizar la educación y la economía. Su gran figura fue Joaquín Costa.
- Colonia industrial: núcleo fabril junto a un río, con viviendas, iglesia, escuela y tienda propiedad del empresario, típico de la industria textil catalana desde 1870.
- Bases de Manresa: programa aprobado por la Unió Catalanista en 1892 que reclamaba un autogobierno catalán con Corts propias, oficialidad exclusiva del catalán y derecho civil propio.
- Lliga Regionalista: partido catalanista conservador fundado en 1901 por Prat de la Riba y Cambó, representante de la burguesía catalana; fue la fuerza hegemónica del catalanismo hasta 1923.
- Ángel del hogar: ideal femenino burgués del siglo XIX que limitaba el papel de la mujer al cuidado de la casa, del marido y de los hijos.
- Anarquismo: ideología revolucionaria que rechaza el Estado, la propiedad privada y la religión, y propone la acción directa; tuvo gran arraigo en Cataluña.
Análisis de fuentes probables
Fuente A. Constitución de 1876, artículo 11 (texto legal)
"La religión católica, apostólica, romana, es la del Estado. La Nación se obliga a mantener el culto y sus ministros. Nadie será molestado en el territorio español por sus opiniones religiosas ni por el ejercicio de su respectivo culto, salvo el respeto debido a la moral cristiana. No se permitirán, sin embargo, otras ceremonias ni manifestaciones públicas que las de la religión del Estado."
Fuente B. Las Bases de Manresa (1892)
Documento político aprobado por la asamblea de la Unió Catalanista. Descrito con nuestras palabras: reclama que Cataluña tenga Corts propias y competencias sobre sus asuntos internos, que el catalán sea la única lengua oficial y que los cargos públicos los ocupen catalanes, mientras el poder central se reserva las relaciones exteriores, el ejército y los asuntos comunes.
1.1. Dos ideas de la fuente A:
- El Estado es confesional: la religión católica es la oficial y el Estado financia el culto y el clero.
- Hay una tolerancia limitada: no se persigue a nadie por sus creencias privadas, pero se prohíbe el culto público de otras religiones.
1.2. Dos ideas de la fuente B:
- Se reclama un autogobierno para Cataluña con instituciones propias (Corts) frente al centralismo del Estado liberal.
- Se defiende la lengua catalana como única lengua oficial en Cataluña y la reserva de los cargos públicos a catalanes.
1.3. Relación y contexto: Las dos fuentes son de los primeros años de la Restauración, pero responden a proyectos opuestos. La A es un texto jurídico de carácter oficial: la Constitución que Cánovas diseñó para garantizar el orden y la alianza entre el trono y el altar, una pieza del Estado centralista y confesional. La B es un texto político de una organización de la sociedad civil que se opone a ese centralismo: refleja el paso del catalanismo cultural de la Renaixença al catalanismo político. Tienen en común su carácter conservador: la Constitución de 1876 limitaba la soberanía popular y las Bases de Manresa proponían un sufragio corporativo, no universal, y una Cataluña tradicionalista y católica. La diferencia está en la organización del poder: la Constitución lo concentra en Madrid; las Bases lo reparten. Ninguna de las dos se aplicó de forma democrática: el sistema funcionó con caciquismo y las Bases nunca se pusieron en práctica, pero inspiraron a la Lliga Regionalista (1901).
Sitúate en el tiempo: texto con términos históricos
Enunciado de práctica. Eres una joven de un pueblo del interior que en 1890 entra a servir como criada en una casa burguesa del Ensanche de Barcelona. Escribe una carta a tu hermana en la que expliques cómo es la sociedad que ves. Usa y subraya: burguesía, proletariado, servicio doméstico, ángel del hogar, anarquismo.
Respuesta modelo (resumen): "Querida hermana: la señora dice que una casa decente necesita criadas, y yo soy una de las tres de esta familia de la burguesía del Ensanche, dueña de una fábrica de hilados en el Llobregat. Me levanto antes que nadie y me acuesto la última: el servicio doméstico no tiene horario ni descanso, salvo la misa del domingo. La señora no trabaja fuera; dice que la mujer debe ser el ángel del hogar, aunque en realidad somos nosotras las que hacemos la casa. Nuestro primo trabaja en la fábrica del señor doce horas al día: es el proletariado que vive amontonado en los barrios viejos, sin seguro si se accidenta. Algunos compañeros suyos leen periódicos del anarquismo y dicen que hay que acabar con los patronos, el Estado y los curas; desde la bomba del Liceo los señores tienen miedo y la policía detiene a cualquiera…"
Claves de corrección: mantener la voz del personaje, situar la época (Restauración, industrialización textil, terrorismo anarquista de los años noventa) y usar cada término con su significado exacto.
Temas del glosario: cambios y continuidades
- Eje 1. Liberalismo y democracia. Clientelismo y corrupción — Compara el sistema de la Restauración con el de la Segunda República y con el de la Transición: soberanía compartida (1876) frente a soberanía popular (1931 y 1978); sufragio censitario y luego universal masculino, pero falseado por el caciquismo, frente al sufragio universal real; Estado confesional frente a laico o aconfesional; centralismo frente a autonomías. Continuidad: monarquía en 1876 y 1978. Conclusión: liberalismo no es lo mismo que democracia.
- Eje 10. Centralismo, catalanismo y autogobierno — Punto de partida: Estado centralista, Renaixença, dos almas del catalanismo, Bases de Manresa, crisis de 1898 y nacimiento de la Lliga.
- Eje 8. Iglesia y poder — Confesionalidad de 1876, peso de la Iglesia en la enseñanza, anticlericalismo obrero y republicano, Ley del Candado.
Ordenación cronológica
- Pronunciamiento de Martínez Campos en Sagunto — 1874
- Constitución de 1876 — 1876
- Fundación del PSOE — 1879
- Memorial de Greuges — 1885
- Pacto de El Pardo — 1885
- Ley de Asociaciones — 1887
- Exposición Universal de Barcelona — 1888
- Fundación de la UGT en Barcelona — 1888
- Sufragio universal masculino — 1890
- Bases de Manresa — 1892
- Bomba del Liceo — 1893
- Tratado de París — 1898
- Tancament de caixes — 1899
- Fundación de la Lliga Regionalista — 1901
Esquema rápido para el examen
- Restauración (1874-1923): Sagunto (1874), Cánovas, Constitución de 1876 (soberanía compartida, confesional, bicameral, derechos limitados).
- Turno pacífico: conservadores (Cánovas) y liberales (Sagasta); Pacto de El Pardo (1885); encasillado, caciquismo y pucherazo; liberalismo sin democracia.
- Excluidos: carlistas, republicanos (Pi i Margall, Lerroux), obreros, nacionalismos.
- 1898: Cuba, Puerto Rico y Filipinas; crisis de identidad nacional, regeneracionismo, auge del catalanismo.
- Economía catalana: textil algodonero, vapor y "retorno al agua", colonias industriales; segunda revolución industrial (electricidad, La Canadenca); proteccionismo.
- Sociedad de clases: oligarquía, burguesía, clases medias, proletariado, servicio doméstico.
- Obrerismo: anarquismo (destruir el Estado) y socialismo (tomarlo); PSOE (1879), UGT (1888); atentados (Liceo, 1893) y Montjuïc.
- Leyes sociales tardías: Comisión de Reformas Sociales (1883), Ley de Asociaciones (1887), accidentes de trabajo (1900), INP (1908).
- Mujer: ángel del hogar, Código Civil de 1889 (licencia marital), obreras textiles y criadas, doble jornada.
- Catalanismo: Renaixença (1833, 1859), Almirall (Memorial de Greuges, 1885), dos almas, Bases de Manresa (1892), Tancament de caixes (1899), Lliga Regionalista (1901).
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