Lengua Castellana y Literatura II
PAU · Castilla-La Mancha · Común (fase de acceso) · 1 h 30 min
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Simulacro 1 - La novela de la posguerra
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Desarrolle el tema: La novela española de posguerra en los años 40 y 50. Explique las corrientes narrativas dominantes en cada década, sus principales autores y obras, y las técnicas narrativas que las caracterizan.
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Solución
La Guerra Civil española (1936-1939) supuso una ruptura brutal en la cultura del país. El asesinato de García Lorca, la muerte de Antonio Machado y Miguel de Unamuno, y el exilio masivo de intelectuales dejaron un panorama literario devastado y sometido a la censura del régimen franquista. En este contexto, la novela de posguerra evoluciona en dos grandes etapas: la novela existencial y tremendista de los años 40, y la novela social o neorrealista de los años 50.
En los años 40, la narrativa se centra en la angustia existencial del individuo, el pesimismo y la sensación de absurdo vital. Dentro de esta década destacan dos corrientes fundamentales. Por un lado, el tremendismo, inaugurado por Camilo José Cela con "La familia de Pascual Duarte" (1942), una novela que retrata la España más sórdida, violenta y marginal a través de la acumulación de crímenes y brutalidad, funcionando como un reflejo deformado de la propia violencia de la guerra. Por otro lado, la novela existencial propiamente dicha, cuya obra fundacional es "Nada" (1944) de Carmen Laforet, donde la joven Andrea descubre la ruina moral y material de la burguesía barcelonesa en la asfixiante casa de su abuela. También se inscribe en esta corriente Miguel Delibes con "La sombra de los cipreses es alargada", marcada por el determinismo y la obsesión por la muerte.
En los años 50, España experimenta una tímida apertura y los escritores desplazan el foco desde la angustia individual hacia la denuncia colectiva. El protagonista ya no es un individuo aislado, sino la sociedad en su conjunto. El objetivo de estos autores es denunciar las desigualdades sociales, la dureza del trabajo y la apatía de la burguesía. La técnica narrativa dominante es el objetivismo o conductismo: el narrador actúa como una cámara de cine que registra lo que los personajes hacen y dicen sin acceder a sus pensamientos, los diálogos cobran un protagonismo absoluto y se condensan el tiempo y el espacio narrativos.
Las obras capitales de esta década son "La Colmena" (1951) de Cela, novela coral con más de 300 personajes que deambulan por el Madrid de 1942, publicada en Buenos Aires al ser prohibida por la censura española; y "El Jarama" (1955) de Rafael Sánchez Ferlosio, obra maestra del objetivismo estricto que narra las dieciséis horas de un grupo de jóvenes madrileños de clase trabajadora junto al río, cuyos diálogos banales reflejan el estancamiento vital de la juventud bajo la dictadura. Completa el panorama Ana María Matute, quien aporta un enfoque más poético e intimista dentro de la crítica social, centrándose en el mundo de la infancia enfrentada a la crueldad adulta, como en su trilogía "Los mercaderes".
En conclusión, la novela de posguerra evoluciona desde el tremendismo y la angustia existencial individual de los años 40 hacia la denuncia social colectiva de los años 50, incorporando técnicas como el objetivismo que renuevan profundamente la narrativa española y sientan las bases para la experimentación de los años 60.