Cantabria

Lengua Castellana y Literatura II

PAU · Cantabria · Común (fase de acceso) · 1 h 30 min

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Simulacros

Simulacro 1 — Lengua Castellana y Literatura II (Cantabria)

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Tema de desarrollo (Opcion A)

Desarrolle el siguiente tema de literatura de forma completa y organizada. Se valorará la mención de autores, obras con fechas, corrientes y la coherencia expositiva.

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    Desarrolle el tema: La Poesía a principios del siglo XX. Haga referencia a la obra de Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez, explicando sus etapas, obras principales y aportaciones a la lírica española.

    Bloque 1, 3 puntos

    Solución

    La poesía española de principios del siglo XX vive un período de extraordinaria renovación que sirve de puente entre el Modernismo finisecular y la eclosión de la Generación del 27. Dos figuras capitales protagonizan esta transición: Antonio Machado y Juan Ramón Jiménez.

    Antonio Machado (1875-1939) es ante todo un poeta del tiempo. Toda su obra gira en torno a la meditación sobre el fluir temporal, la fugacidad de la existencia y la búsqueda de lo esencial. Su trayectoria se articula en dos grandes etapas. La primera, modernista e intimista, cristaliza en Soledades, galerías y otros poemas (1907). A diferencia del modernismo exuberante y exótico de Rubén Darío, Machado practica un modernismo depurado e interior: explora las galerías de su alma, es decir, sus recuerdos, sus sueños y sus emociones más hondas. Para ello emplea una serie de símbolos recurrentes que se convertirán en la columna vertebral de su poética: el caminante representa la vida como tránsito, la fuente evoca la ilusión o la monotonía, y el ocaso anticipa la muerte y la melancolía.

    La segunda etapa, noventayochista, se inaugura con Campos de Castilla (1912), obra escrita durante su estancia en Soria. Aquí Machado abandona la introspección y dirige su mirada al paisaje exterior. La meseta castellana, con su aridez y su dureza, se convierte en símbolo objetivo de la decadencia histórica de España, su inmovilismo y su atraso, en la línea de la preocupación regeneracionista de los autores del 98. El poema A orillas del Duero es un magnífico ejemplo de esta mirada crítica. Campos de Castilla incluye también composiciones de intenso lirismo personal, como A un olmo seco, donde el ruego esperanzado al viejo olmo refleja el dolor por la enfermedad y posterior muerte de su joven esposa Leonor. Completan el libro los Proverbios y cantares, breves sentencias de honda reflexión filosófica.

    Juan Ramón Jiménez (1881-1958) representa una concepción radicalmente distinta de la poesía. Para él, el quehacer poético es un sacerdocio, una vía de conocimiento absoluto cuya meta es alcanzar la belleza y la eternidad. Poeta de una exigencia extrema, revisó y reescribió incansablemente su producción, que él llamaba la Obra en marcha. Su evolución se divide en tres épocas. La primera, sensitiva, corresponde a un modernismo intimista de rima asonante, musicalidad melancólica y ambientación crepuscular, visible en obras como Arias tristes.

    La segunda época, intelectual, se abre con un acontecimiento decisivo: su viaje a Estados Unidos en 1916 para casarse con Zenobia Camprubí. El resultado literario de esa travesía es Diario de un poeta recién casado (1916), obra que marca un antes y un después en la lírica española. Juan Ramón descubre el mar, que se convierte en el gran símbolo de lo eterno, del movimiento incesante y de su propio yo interior. Abandona la rima y el adorno modernista, adopta el verso libre y persigue lo que denomina poesía pura: un lenguaje exacto, intelectual, despojado de anécdota y sentimentalismo, condensado en su célebre verso-lema: Intelijencia, dame el nombre exacto de las cosas.

    La tercera y última época, suficiente o verdadera, se desarrolla durante el exilio americano. La poesía de Juan Ramón adquiere un carácter casi místico y panteísta. El poeta se siente en comunión total con el universo y la belleza, y unifica esa experiencia bajo la idea de un dios poético interior, como expresa en Dios deseante y deseado. La poesía se convierte así en instrumento de trascendencia y totalidad.

    En conclusión, Machado y Juan Ramón representan dos caminos complementarios de renovación lírica. Machado aporta la hondura meditativa, el simbolismo esencial y la mirada crítica sobre España; Juan Ramón, la aspiración a la pureza expresiva y la concepción de la poesía como forma suprema de conocimiento. Ambos serán maestros reconocidos por los poetas de la Generación del 27.

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