Lengua Castellana y Literatura II
PAU · Principado de Asturias · Común (fase de acceso) · 1 h 30 min
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Simulacro 1 — Lengua Castellana y Literatura II (Asturias)
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Tema de desarrollo (Opcion A)
Desarrolle el siguiente tema de literatura de forma completa y organizada. Se valorará la mención de autores, obras con fechas, corrientes y la coherencia expositiva.
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Desarrolle el tema: El teatro hispánico hasta 1939. Haga referencia al teatro comercial, a la renovación de Valle-Inclán y al teatro de Federico García Lorca.
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Solución
El teatro español de las primeras décadas del siglo XX vive una tensión constante entre dos fuerzas opuestas: el teatro comercial, que busca la aceptación del público burgués, y las propuestas renovadoras que intentan romper con las convenciones escénicas establecidas.
En el ámbito del teatro triunfante o comercial, la figura dominante es Jacinto Benavente, Premio Nobel de Literatura en 1922. Benavente cultiva la alta comedia, un teatro de salón bien construido, con diálogos ingeniosos y una suave crítica irónica de la burguesía. Sus obras más destacadas son Los intereses creados (1907) y La malquerida (1913). Aunque su teatro goza de enorme éxito de público, se le reprocha que no cuestiona en profundidad los valores de la clase dominante, sino que los confirma. Junto a Benavente, triunfan también el drama histórico en verso de Eduardo Marquina, las comedias costumbristas de ambientación andaluza de los Hermanos Álvarez Quintero y el humor disparatado del astracán, representado por Pedro Muñoz Seca.
Frente a este panorama conservador se alza la figura de Ramón María del Valle-Inclán, que rechaza el teatro comercial y crea una estética radicalmente nueva: el esperpento. El esperpento consiste en contemplar la realidad a través de un espejo cóncavo, como los del callejón del Gato en Madrid, de modo que los personajes se deforman, se animalizan o cosifican, y lo que podría ser tragedia se convierte en farsa grotesca y desgarradora. Su obra maestra es Luces de bohemia (1920), que narra el peregrinaje nocturno del poeta ciego Max Estrella por un Madrid miserable y corrupto. A través de este recorrido, Valle-Inclán denuncia la brutalidad policial, la injusticia social y la degradación moral de la España de su tiempo. También sobresale su trilogía Martes de carnaval, donde aplica la técnica del esperpento al ámbito militar.
Por último, Federico García Lorca representa la culminación del teatro poético-trágico. Influido por la tragedia griega y el surrealismo, Lorca construye un universo dramático gobernado por fuerzas elementales e incontrolables: el deseo, el destino y la muerte. Su gran tema es el enfrentamiento entre el anhelo de libertad y realización personal, especialmente la libertad amorosa y sexual de la mujer, y el muro represor de las convenciones sociales, la honra y el machismo. Este conflicto se plasma magistralmente en su trilogía rural. En Bodas de sangre (1933), la pasión entre la Novia y Leonardo rompe el orden social del matrimonio y conduce a un desenlace fatal dictado por el destino, simbolizado por la Luna y la Mendiga. En Yerma (1934), la protagonista vive el drama de una maternidad frustrada y, al no poder realizarse como madre dentro de la moral matrimonial, acaba estrangulando a su marido y destruyendo así toda posibilidad de ser madre. Finalmente, La casa de Bernarda Alba (1936) es un drama hiperrealista que retrata la tiranía de una madre que impone un luto de ocho años a sus cinco hijas; el deseo reprimido estalla con la presencia de Pepe el Romano y culmina en el suicidio de Adela, la hija rebelde.
En conclusión, el teatro español anterior a 1939 evoluciona desde el conformismo de la alta comedia benaventina hasta las grandes rupturas de Valle-Inclán y Lorca, dos autores que renuevan profundamente la escena española y cuya influencia se proyecta sobre todo el teatro posterior.